31 ago. 2010

Grandes Series Anime: Neon Genesis Evangelion

Ahora que mi vena friki comienza a repuntar, y amenazo a conocidos y amigos con maratones y sesiones frikis, me viene a la mente una serie que me convirtió (en el buen sentido de la palabra) en un adorador incondicional.

Algo había leído sobre esta serie, en una revista de videojuegos (con las que me despacharé en otra ocasión), y no me había llamado la atención (robots gigantes, niños pilotos, el fin del mundo…).

Pero recuerdo perfectamente el flechazo. Lunes por la noche. Con casi 14 años me disponía a cenar, porque tenía un partido a la intempestiva hora de las once de la noche, un lunes de otoño.
Tenía en mente ver un capítulo de una serie manga, concretamente Bubble Gum Crisis, mientras cenaba. Cogí la cinta (por aquel entonces, hace casi 15 años, el DVD era una utopía, por no hablar del vídeo streaming así como de las descargas por Internet; con lo que para un escolar, desembolsar 2000 de las antiguas pesetas era un sacrificio inimaginable) y la puse.
Como siempre, había promociones de otras series. “¿Por qué no?”. Quizás descubriera posibles nuevos fichajes (y futuras ruinas económicas).
Y, en esas “promos” o “trailers” me encontré con esto:



Sin tregua. Sin misericordia. Sin opciones.
Tenía que ver esa serie.
Sonará a paranoia, con muchos tintes de locura sin sentido, pero gracias a esta canción, me enganché, de una manera tan impactante que hasta cambió y modeló mi vida durante futuros años.
Así fue como Neon Genesis Evangelion (así en España, en Japón se la conoce comoShin Seiki Evangerion), me convirtió en un adorador más de esta serie de culto.
¿Que qué tiene Evangelion?. De todo. El señor Hideako Anno (sin chistes fáciles), se ganó su sitio en el Olimpo de los otakus. (merecidamente o no, según gustos).
El argumento, ambientado en el venidero 2014, nos presenta a Shinji, un chico de 14 años, con un tormentoso pasado, que es requerido por su padre, en la remodelada Tokyo-3. Padre con el que apenas ha tenido contacto y cuya relación es más bien fría y distante.
Mientras Shinji espera que le vengan a recoger, en la costa japonesa la ONU ha desplegado un contingente militar sin precedentes.
Al poco, una gigantesca sombra se desliza imparable bajo las aguas.
Comienza el ataque. Toda la artillería humana se pone en marcha, acribillando a la monstruosa figura que emerge de las aguas.
Pero parece que el ataque no surte efecto.

El monstruo ya se ha adentrado en tierras niponas, sólo queda una opción: la bomba N2 (una arma más poderosa que una bomba atómica).
Tampoco afecta al monstruo. Está protegido por un campo AT.
Mientras tanto, Shinji intenta ponerse a salvo de las explosiones y efectos del ataque, cuando aparece Misato: una atractiva mujer al volante de un deportivo, que tiene la misión de recogerle y llevarlo a un lugar seguro.
Por otro lado, los altos mandatarios de la OTAN, la ONU y demás organismos internacionales, caen en la desesperación: las armas creadas por el hombre no pueden plantar cara al enemigo….¿o sí?.
En ese momento, Gendo Ikari solicita permiso para poner en marcha su plan.
No queda alternativa, sino…están acabados.
Gendo Ikari, al mando de la compañía Nerv, manda desplegar el EVA-01: un gigantesco robot, con el que esperan plantar cara al monstruo antes de que arrase la ciudad.
Gendo Ikari. El padre de Shinji.

Así empieza la serie que se convirtió en objeto de veneración durante la segunda mitad de la década de los 90.

El argumento podría parecer un poco soso, o quizás previsible y lleno de tópicos “made in Japan” (robots gigantes, pasados tormentosos, tías cachondas rodeando al personaje..).
Pero Evangelion va mucho más allá.
Es una serie con la que no vale la indiferencia, el “bueno, para pasar el rato”. No. A través de años de experiencia he constatado que o te encanta, te engancha y sólo puedes decir alabanzas; o por el contrario te parece una tomadura de pelo, una fumada y una chorrada gigantesca.

No me gustaría desvelar el final, así como detalles importantes de la serie (referidas con la trama), pero es necesario comentar ciertos aspectos que han hecho de esta serie lo que es.


Por un lado, el estilo de dibujo. Correcto. El diseño de personajes protagonistas no presenta un estilo “extraño” (entendiendo como extraño el estilo que pueden tener La. Visión de Escaflowne – a la que dedicaré un homenaje – o Shinchan) y se complementa bien con el tipo de anime y de animación.
El diseño de los mechas, o robots, es acojonante. Un universo manga donde el estilo marcado por Mazinger Z, Gundam, Tekkaman, etc…destaca por variados e increíbles diseños. Pero los EVAs (que así se llaman), tiene personalidad propia. El diseñador, Ikuto Yamashita, creó obras maestras.



Lo que quizás puede dejarnos con cara rara son los enemigos. En ocasiones, parece que los ha dibujado un niño. Superado este obstáculo, diré que luego, este problema no importará lo más mínimo, ya que si verdaderamente te gusta la serie, estarás más pendiente de otras cosas.



Otro aspecto chocante (y que crea detractores) es la animación. Sí, está bien animado…las partes que se mueven. Esto viene a que en esta serie abundan los ya conocidos “momentos Dragon Ball”: me miro, me miras, nadie dice nada, te sigo mirando, te vuelvo a mirar, ¿te había mirado antes? pues te vuelvo a mirar por si acaso… Estas situaciones, típicas de ascensor (en la serie, también es literalmente), puede exasperar a aquellos impacientes. Pero todo tiene un porqué (aunque no siempre).

Todos estos momentos de charlas sin apenas movimientos, desbarres del protagonista mirando al techo, etc… Tienen cabida y no desentonan por una razón: las personalidades de los protagonistas. Diferenciadas, atrayentes, odiosas, lastimeras. Y es que, a pesar de haber claros personajes principales, los otros personajes secundarios también tienen su miga, su trasfondo, muy implicado en la trama general.

Una de las grandes bazas (y sorprendentes) del anime, es el increíble “realismo” de la que hace gala. Puede parecer irónico que se hable de realismo en una serie de robots gigantes contra monstruos, pero Evangelion a planteado temas que muy pocas (por no decir ninguna otra) series habían planteado: ¿quién financia la construcción de los robots?, ¿quién paga su mantenimiento y reparación?, ¿funcionan con gasolina o electricidad? (en este caso, los EVAs van, literalmente, enchufados a la corriente eléctrica); ¿puede pilotarlos cualquiera?; ¿quién paga los destrozos en las ciudades?, ¿no hay más compañías que fabriquen robots?....
Todas y cada una de estas preguntas tienen respuesta (y creíble) en Evangelion.

Por otro lado está la banda sonora. Magistral. El opening es genial (tanto la edición para el ánime, más corta, como la edición larga; así como las diferentes versiones cantadas por las protagonistas de la serie – la cantada por Misato, Asuka y Rei es la mejor en mi opinión).



Durante la serie abundan canciones lentas, íntimas a la par que tétricas, con un fuerte protagonismo del piano.


También encontramos piezas orquestarles frenéticas, para momentos de tensión y lucha.


Estas melodías se compaginan con otras más “pachangueras”, más de relax, para momentos de distensión o divertidos (mítica la de Misato en su apartamento, con sus cervezas y su Pingüino de balneario).


Mención especial en este apartado, las innumerables versiones del ending, “Fly me to the moon”. Sinatra le daba un toque espectacular, pero la sugerente voz femenina le confiere un toque sensual que no deja indiferente a nadie.



Actualmente, se puede ver Evangelion en DVD y en el manga; aunque, recientemente, están reeditando la serie, añadiendo cositas interesantes, y pequeños cambios. Personalmente no he podido ver ninguno de estas nuevas entregas, pero no tardaré. Seguro.

El universo Evangelion es gigantesco. La expectación y la fascinación que levantó esta serie hizo que el merchandising alcanzara cotas no vistas desde el fenómeno Dragon Ball (no tanto en España). Peluches, camisetas, barajas de póker, llaveros, figuras, muñecos, maquetas, videojuegos, Cds de audio, temas de escritorio, aplicaciones chorras para tu Pc (de aquella XD), libros de ilustraciones, diarios, resúmenes y guías de capítulos,…

Yo estuve metido en esa vorágine friki, pero sólo hasta el punto que me permitía mi limitada economía estudiantil.




Entre esas “rarezas” tengo algún que otro libro de ilustraciones (mira que hay que ser friki, porque gastarse un dineral en un libro lleno de dibujos…porque sólo es eso, dibujos, e incluso bocetos…..es algo que sólo si eres friki puedes entender, además de que me encanta dibujar, aunque lo haga como si un mandril se metiera un lápiz por el culo…).

Bueno, que tengo un libro de ilustraciones, en el que puedes encontrar todo tipo de bocetos de cada uno de los personajes, con diferentes vestuarios, posturas, etc… Pero me llama enormemente la atención el diseño de gran parte de los “Ángeles”o “Apóstoles” (en función del anime o del manga, respectivamente), así como el nombre de cada uno de ellos: Sahaquiel, Israfel, Ireul,….son nombres con una raíz del hebreo antiguo; con significados tan peculiares como “bestia rugidora de Dios”, “poder azotador de Dios”…
En esta web, tenéis las descripciones de los ángeles (pero si no habéis visto la serie no recomiendo que lo leáis)

http://tgboy01.tripod.com/evangelionenespaol/id3.html


Y es que Evangelion tiene muchas, (muchísimas) referencias bíblicas y místicas: pergaminos del mar muerto, árboles sefiróticos, ángeles, almas….

La serie está compuesta por un total de 26 episodios, aunque existen dos largometrajes: “The end of Evangelion” y “Death and Rebirth”.
En este artículo, sólo me centrado en lo que se refiere al anime, a esos 26 capítulos; de los cuales espero no haber revelado nada realmente trascendental.
Como dije antes, o la amas o la odias.
Y como la ames, ya nada volverá a ser igual.
Lo digo por experiencia propia. Esta serie marcó mis 6 años siguientes de vida (pero soy una persona normal y coherente, friki, pero normal XP).

En resumen, una serie de culto que todo aquel que se haga llamar otaku debe de haber visto (aunque sea para odiarla), porque es, sin duda, de lo mejor en cuanto a líneas argumentales, trasfondos, tecnologías y ambientación dentro del género de la ciencia ficción animada.




Algo a lo que el estudio Gainax (del que ya hablaré), nos tiene acostumbrados

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